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Frescura en los géneros.

Duncan Jones prueba con Source Code, su segunda película, que los elogios que recibió por su ópera prima no fueron suerte de principiante; Jones no sólo resulta un director competente sino que escoge historias inteligentes y tiene la virtud de crear experiencias cinematográficas memorables fuera del llamado "cine de arte" y más bien, moviéndose dentro del "cine comercial". 



Source Code (cuyo infame título en América latina fue Ocho minutos antes de morir) parecería a primera vista un thriller sin mucho chiste. He de confesar que el tráiler, cuando lo vi en cine, no atrajo mucho mi atención pero tuve la suerte de ganar unas entradas para el estreno y acudí pensando en lo que mantendría ocupada mi mente un par de horas. Estaba al filo del asiento, la película tiene el don de mantener al espectador en ascuas de saber qué pasará al final o qué pasa con el protagonista, interpretado adecuadamente por Jake Gyllenhaal.



La película, a pesar de tener un tono repetitivo por la naturaleza de su guión, logra convertirse en una experiencia ágil, coherente y mantiene un dejo de suspenso. La trama bien armada logra que nos interesemos ya no sólo por la situación, sino por el mismo personaje y su historia. Cuando llega el clímax y el final apremia, queda la satisfacción de no sólo haber disfrutado una buena película, sino que invita a estar atentos, a fijarnos en los detalles, encontrar salidas y respuestas. Con todo eso, el final se presta a distintas interpretaciones y, para algunos, puede presentarse confuso. 



En el aspecto técnico, tenemos visuales realizadas cuidadosamente y, por ende, se gozan. No es un festín de efectos visuales, pero con los que cuenta se sostiene el filme con fuerza y apoyan correctamente la narrativa y el paso ágiles. Lo que vemos, lo creemos. Y eso vale mucho en la ciencia ficción. Duncan Jones sabe lo que hace y, con dos productos apenas, se coloca muy por encima de otros directores principiantes que buscan cosas fáciles como comedias románticas sosas o actores que aseguren taquillas con tramas inconexas o aburridas. Jones le apuesta a la ciencia ficción y a ciertos problemas éticos, tanto en ésta como en su primera película, Moon.



Finalmente, a mí no me cabe duda que la mejor película que vi con estreno comercial -y sin entrar en cine de arte- este 2011 fue Source Code.* Astuta, de paso veloz, propositiva y bien hecha, una película que todo amante del género de acción y ciencia ficción no se debería perder, pues en estos tiempos que no se hacen ya grandes películas de estos géneros o parecería que han agotado las fórmulas, Source Code resulta excepcional. Bueno, nadie debería perdérsela, es espléndida (y de paso, tampoco dejen de ver Moon). 
*considerando estrenos en México.


Andrés R. G. 
@andrUk7

1 comentario:

  1. buena reseña, me dieron ganas de ver la película

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