// // 3 comentarios

Entre lo actoral y lo técnico.

Al realizar una biopic, el cineasta debe estar preparado para recibir más críticas variadas acerca de la película y sobre todo con base en los personajes y hechos que se retratan. En otras palabras, cuando la base se encuentra en nuestra realidad, el trabajo fílmico está sujeto a más críticas acerca de la realidad que pretende mostrar que él por sí solo. 
Sin embargo, se puede evitar esa clase de críticas y observaciones si en vez de poner a discusión los hechos que aparecen en documentos y están registrados en la historia, se decide contar lo que sucedía más allá, las entrañas, esos hechos detrás de los registrados que ya no pueden ser demostrados o rebatidos en su totalidad. Es imaginar qué hay detrás de la historia oficial. Esto sucede con J. Edgar (2011) de Clint Eastwood. 




Con una actuación creíble y fuerte, Leonardo DiCaprio encarna a John Edgar Hoover, el primer director del FBI y responsable de su fundación. La mirada al personaje no es superficial, es más bien profunda. Se involucra más la vida personal de John Edgar en la película que su importancia política. Se trata de derribar la figura de alguien considerablemente poderoso con el retrato de su fragilidad humana. Se descubren sus emociones: el miedo, el amor, el sufrimiento y la obsesión se dejan entrever en J. Edgar
El filme se vuelve un drama en el que una madre dominante y el poder frustran al personaje principal de vivir plenamente, de amar con entrega a quien ama (se explora la posible homosexualidad y castidad de John Edgar) y lo ciegan a la obsesión en su trabajo y la búsqueda de la fama y el reconocimiento.


 


Existe un trabajo actoral decente. Judi Dench hace de la madre ultraconservadora, una sobria Naomi Watts actúa a la secretaria de John Edgar y el desconocido (hasta ahora) Armie Hammer desempeña un buen papel como el subidrector del FBI y amante de John. Estos tres actores alternan con DiCaprio en las escenas de mayor fuerza y llevan la batuta a lo largo de la película.




En el aspecto técnico, no hay mucha fastuosidad ni nada digno de enaltecer. La ambientación es decorosa, pero no impresionante. Tampoco lo es el maquillaje ni la fotografía. Basta concluir que, en comparación con el aspecto actoral, la técnica desluce bastante. 
Sus dos horas -y un poco más- de duración son innecesarias. Hay momentos en que la película corre lenta y aburre. Realmente no existe una tensión que pueda mantenerse a lo largo de la película. Si acaso la escena de mayor tensión -la pelea entre John y Clyde- se resuelve precipitadamente y de manera muy predecible. El final, sin embargo, se adecua al tono y ritmo de la película.  




Para concluir, quiero mencionar que no es una mala película, sólo que quiere abarcar mucho y no lo hace sagazmente. Si no te gustan las películas biográficas, definitivamente no veas J. Edgar. No me queda más que compartir el consenso de las críticas en Rotten Tomatoes, pues me parece, ahora sí, muy acertado. La traducción es mía: "Leonardo DiCaprio entrega una energética interpretación predecible, pero J. Edgar tropieza en otros aspectos con maquillaje de mala calidad, iluminación pobre, narrativa confusa y una historia monótona."


Andrés R. G.
@andrUk7





3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la reseña. Por otra parte los archivos privados de J. Edgar fueron destruidos lo que añade mayores dificultades en las discusiones sobre tales o cuales hechos. Otro dato interesante es el racismo del personaje. Desde Inception me quedé con una impresión no tan negativa de Di Caprio, la película está dirigida por Eastwood y con buena crítica en Rotten, me hace querer verla. Lástima por los defectos técnicos.

    ResponderEliminar
  3. lamentablemente la industria cinematografica sigue insistiendo con este actor que a medida que pasa el tiempo es mas malo, muchos de los films de el con otros actores con fuerza dramatica hubieran sido inolvidables, lo que hace una cara bonita..., este film es otro fracaso , por ahi no de publico, pero si de calidad actoral.

    ResponderEliminar