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Necesitamos hablar de esta película.

Qué gran película dirigió Lynne Ramsay. We Need to Talk About Kevin resulta un trabajo fresco y con una narrativa bien realizada, esto permite que se convierta en un excelente drama con tintes de horror. 
Varios pósters de la película, muy bien hechos.


El inicio es hipnótico. El rojo prevalece a lo largo de la película e infunde el horror, pero también la culpa y la responsabilidad asumida por parte de Eva, la protagonista. Mucho se ha hablado de la excelente actuación de Tilda Swinton que le ha valido varias nominaciones a diversos premios. Sin embargo, Ezra Miller es quien acapara la pantalla cuando está en escena y cuando sale con Swinton, ambos son enormes. La relación madre-hijo asciende y desciende mientras recorremos los flashbacks que azotan la memoria de Eva y se vuelve un tanto explosiva, así como horrorosa. Hago hincapié en Swinton y Miller porque sin su gran desempeño, la relación no habría funcionado de la misma manera; no hubiera lucido así, tan explosiva, tan tensa. ¿Cómo una madre podría desdeñar a su propio hijo y cómo un hijo podría no querer a una madre? El trabajo actoral también está impecable con los niños que interpretan a los pequeños Kevin(s). 

Rocky Duer, Tilda Swinton, Ezra Miller y Jasper Newell, impecables.


Los numerosos elogios a Swinton están justificados obviamente. Ella es quien lleva el peso de la película, ella es quien recuerda, quien tiene pesadillas, quien sufre, quien calla y quien revela. La película toca diversos aspectos de la maldad y sus consecuencias como la culpa, la aceptación y la redención. También vemos la búsqueda de un origen al problema y, poco a poco, la caída que sufrió gradualmente la protagonista, a quien desde un inicio ya vemos derrumbada. 



El guión se logra maravillosamente gracias a la técnica certera de la directora y (porque así debe de ser) a la novela en que está basado. Lynne Ramsay confesó en entrevista que fue todo un reto la adaptación de la novela a un guión cinematográfico, comenzando por su carácter epistolar. Si así lo considera ella, es un reto que superó pues dejó contenta a la autora de la novela y a un buen número de críticos alrededor del mundo. 
 El aspecto técnico va a la par del histriónico. Los flashbacks de Eva van a un ritmo prudente para que no se nos descubra (antes de tiempo) el horror más alto de la película. La fotografía está cuidada y -con el rojo siempre prevalecente- muestra el sufrimiento que padece Eva, esa mujer a la que le duele ser madre y a la que su hijo no le facilita las cosas. Esa mujer que busca respuestas y que, sumida en la depresión, permanece pasiva ante el odio y los ataques que encara día a día. 



Un potente drama familiar, eso es sin duda We Need To Talk About Kevin (o aquí, Tenemos que hablar de Kevin). Una película que merece más atención de la que ha tenido, pues la juventud de la directora nos permite esperar ansiosos más de su trabajo y pensar que irá perfeccionándolo para convertirse en una referencia obligada del cine del siglo XXI. Eso quisiera yo al menos, sus dos películas anteriores también han tenido un buen recibimiento y ya quiero verlas. Se necesita más cine contemporáneo así, inteligente, provocador, reflexivo. La película puede dar lugar a tantas opiniones y juicios desde muchos puntos de vista, algo de lo que carece la mayoría de las películas "comerciales" hoy en día. Pero ésta es una película "independiente". Basta de etiquetas, yo quiero más cine así, sean grandes o pequeñas producciones. Vean We Need To Talk About Kevin y ustedes decidirán si concuerdan conmigo. 

Andrés R. G.
@andrUk7


PD: Por cierto, les comparto este divertido video que encontré en Cinema em cena. Espero lo disfruten (sin alerta de spoiler, es como un tráiler). 


1 comentario:

  1. Oye y qué onda con el color amarillo, casi siempre va a la par del rojo en las escenas, tú qué crees que signifique? Saludos.

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