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Daydream (1981)

Hakujitsumu 1981

Es regla que la gran mayoría de remakes terminen siendo muy inferiores a su obra original. Lo mismo sucede con las adaptaciones. Una de las contadas excepciones es el filme de 1981 Daydream del director Tetsuji Takechi, remake de la cinta homónima de 1964 dirigida por él y que es al mismo tiempo, una libertina adaptación de la historia corta escrita por Tanizaki Jun'ichirou

El director, después de trabajar considerable tiempo en el teatro, específicamente en el kabuki, decidió en el ’64 adentrarse al cine. Por el simple hecho de ser el primer largometraje de ficción del artista, el filme tuvo bastante atención. Sin embargo, el elemento que la catapultó en la historia del cine nipón es el alto contenido erótico que muestra en su cinta. Fue una de las primeras en ser una película de gran presupuesto, con calidad muy comercial que proyecte porno softcore. Junto a Satoru Kobayashi con su Flesh Market y Seijun Suzuki con su Gate of Flesh, los 3 hicieron famoso el nuevo subgénero que hasta ése entonces sólo se podía ver en circuitos exclusivos, clandestinos como bien lo ilustra el filme de Shouhei Imamura en The Pornographers. 

El primer trabajo de Takechi fue un documental sobre sexo que obtuvo rápidamente distribución en Japón y los Estados Unidos. Con su segundo filme, Daydream, haría poner nerviosos a los censores nipones, pero al mismo tiempo mostraba un estado nuevo y liberal del cine japonés al occidente que prontamente fue llevado a festivales alrededor del globo.



Su cinta, grandemente fotografiada por Akira Takeda -colaborador de Oshima-, además de la temática erótica, contenía una narrativa y estructura nada convencional. Manejando la realidad y los sueños de manera casi homogénea, le dio al filme un toque más inusual y desconcertante. 

Como se mantienen hasta estos días, los censores japoneses siempre han prohibido la muestra de genitales y pelo púbico en sus filmes, incluso en pornografía comercial; ese reglamente se dio por vez primera con el filme de Takechi, al ser la primera cinta difuminada o manchada en partes del filme donde se rompe ese lineamiento, ya sea con manchas redondas blancas o cuadrículas transparentes que cambian de apariencia el área del órgano(s). 

El filme de 1964, a pesar de su impacto negativo en los altos mandos de la industria de cine, denostándola como vulgar; además del organismo de dentistas que protestaron contra el filme argumentando que proyecta su oficio con muy mal tacto; además del disgusto del gobierno japonés al encontrar la fecha de estreno ‘no era la adecuada’, ya que en ese momento se llevaban a cabo los Juegos Olímpicos y no les parecía correcto la impresión que vaya a generar en el extranjero… a pesar de todo esto, Daydream mantiene hasta ahora un alto nivel de importancia en la filmografía nipona, y a ayudó a derribar una barrera social de erotismo que se veía todavía, como tabú. Gracias a ella y a un par de directores que se atrevieron, el subgénero pink dio cuantiosos frutos en la década de los 60’s y 70’s, y aún hasta nuestros tiempos. 

Esa importancia que ganó el filme de Takechi, se vio, una vez más rebasada cuando hizo un remake de su cinta 20 años después. Quizá no tan importante como la cinta original, pero técnicamente y simbólicamente, se merece la misma atención.

Tetsuji Takechi daydream

Con la magia del color, pudo nacer un remake con un tono psicodélico, bizarro y surrealista. La estructura de sueño-realidad-sueño (?) continúa siendo la misma, pero lo que sobresale es el alto contenido de pigmento sugerente de tonos rosados y violetas. Ahora Takechi se da la libertad y tiempo de jugar con la cámara y la maravilla del color. En cualquier momento posible, inserta una lámpara de colores fuertes para hacer un contraste y un impacto aún mayor, compaginándolo muy bien con las escenas hardcore que son su raison d’etre, ahora mucho más resaltado. 

La ambigua historia inicia con una visita al dentista. El doctor (Kei Sato) recibe a dos pacientes: una atractiva joven en kimono (Kyoko Aizome) y un gentil joven (Takemi Katsushika) que le cede a la mujer entrar primero. Los dos se recuestan en sus respectivos asientos para ser atendidos. Al joven pronto le inyectan anestesia para hacer la tarea sin dolor. A la joven le dan oxígeno para dormir y es aquí donde parece que la realidad se convierte en sueño. No se da por sentado quién está soñando qué y en qué momento, pero estos tres personajes se mudarán a otro plano, uno muy subjetivo, que bien podría haber ideado Buñuel o Jodorowsky. 

En el mundo del sueño, el doctor abusa sexualmente de la muchacha, mientras el joven es destinado a observar todo detrás de una ventana, que tras varios golpes, parece irrompible. Al ritmo del shamisen, se lleva a cabo la sucesión erótica, donde el dentista amarra, cuelga, golpea, abusa y viola a la chica. 

daydream 1981


Obviamente, Takechi quiso pasar del softcore de su primer filme al hardcore, y lo logra; pero no logra librarse de los censores. Es por ello, que en las escenas donde se muestra la vagina, hay manchas que la tapan y en su lugar, un bizarro acontecimiento sucede: se sustituye ése espacio por la cara de la chica, por lo cual, cuando la cámara toma descaradamente la mano del dentista entrando en el órgano de la joven, en ese mismo espacio aparece el rostro de la chica gimiendo de placer. Por si no fuese lo suficientemente ingenioso, hay otro elemento que le añade surrealismo; la cara de la chica desaparece y en su lugar, una silueta con máscara de kabuki y un abanico toman lugar. 

No hay narrativa ni historia en ésta parte. Sólo son piezas sin ninguna conexión aparente, pegadas con la simple meta de tomar por sorpresa al espectador, rompiendo así con la estructura convencional de los filmes convencionales. Es en la escena que se menciona arriba, donde Takechi inserta un mensaje aludiendo al sexo. La secuencia dura aproximadamente 30 minutos, pero casi nada sucede. El dentista y la chica tienen relaciones, sin mucho romanticismo, son sólo dos sacos de huesos frotándose uno al otro. El director quiere quitarle al sexo el entorno artificial que la sociedad hace creer; le quita el sentimiento y hace la experiencia dolorosa, molesta, larga y bastante aburrida, Es durante estos minutos donde el director pone a prueba la paciencia del espectador. No quiere mostrar sexo para el taco de ojo de la audiencia sino que, quiere hacernos retorcernos de incomodidad, molestia y desprecio hacia esa actividad. 

Tetsuji Takechi

El sueño toma lugar en una habitación de hotel, un club nocturno (donde de nuevo, juega con luces), una feria, un autolavado, una tienda comercial a la mitad de la noche donde la chica corre desnuda a travesando filas de maniquíes perseguida por el dentista vestido con traje y capa aludiendo quizá a un vampiro. El desenlace, en el cuarto médico, no confirma nada. Takechi nos hace dudar una vez más, si la realidad a la que regresamos, es verdadera o seguimos en el sueño, dejando pistas en las últimas secuencias. Un final muy original.

Son estas secuencias inconexas y su arbitrariedad lo que la hace sobresalir, además de lo bien fotografiado que está (de nuevo por Akira Takeda), las actuaciones decentes de todos incluidos, aún si es solo para escenas eróticas. Aizome parece fue la que más ganancias sacó de esto, como suele ocurrir con cintas de este tipo, generó mucha atención en la industria de porno hardcore donde se hizo crecer artísticamente.

Hakujitsumu


El éxito del remake, tuvo como consecuencia la realización de una segunda entrega con el mismo director en 1987. Aunque no del mismo calibre, la cinta tuvo éxito. Un año después de su estreno Takechi falleció dejando como legado éstas dos grandes cintas y un par más, eróticas también, que le añadieron más pedigrí a su forma de filmar, pero más que nada, sirvió de inspiración a decenas de directores porvenir que hasta ahora siguen puliendo el subgénero pink para las nuevas generaciones. 

The Dream of the Red Chamber y Black Snow son otros trabajos importantes de Takechi; uno al que se le cortó el 20% de metraje por sus escenas; el otro lo llevó a su arresto y al primer juicio por obscenidad en Japón relacionado al cine. La primera versión de Daydream tuvo un remake coreano, del que mucho se debate su superioridad a la obra original. Al director coreano, Hyun-mok Yu, también lo arrestaron en su respectivo país lo cual sirvió para hacer crecer la importancia de la obra original y su director.

Sea como fuere, Daydream y su remake son estandartes del cine B erótico en Japón. Takechi fue de los pocos que fueron contra la corriente y rompieron el esquema conservador en el cine. Las reglas son para romperse, no importa consecuencias, así lo demostró Tetsuji Takechi y Daydream.


@elcastillo

1 comentario:

  1. Hola..., estupenda crítica..., quería preguntarte dónde puedo hacerme con una copia de esta película..., puedes ayudarme<'

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